viernes, 7 de mayo de 2010

El que descubrió América fué Cristóbal Co.... lón!!!

Hay un estilo de conducir clases en la educación básica, sobre todo en los niveles de inicial y primaria (aunque no solamente, también lo he visto en secundaria), que me pone los pelos de punta: un maestro que dice una frase elevando el tono final y dejando inconclusa la última palabra, para que los niños, en coro, la completen.

He visto esto infinidad de veces, y me espanta. Ejemplos los hay de todo tipo: el sentido del dulce está en la pun....ta!!!! (dicen los niños), y el del ácido en los late... rales!!!! (esto, en una clase de 4to grado sobre la lengua). La revolución industrial influyó en el crecimiento del mer... cado!!!!!! Somos una fa...... milia!!!! y debemos estar tran....quilos!!!!

Imagino que hay una buena intención detrás de esta práctica, o un hábito muy arraigado y poco consciente, o ambas cosas. En algunos casos he escuchado a docentes que hacen esta elevación de tono final y palabra incompleta varias veces en una frase, con lo que en pocos minutos se ha tenido una especie de metralleta de subidas de tono, palabras sin terminar, y coros infantiles. ¿Por qué hacen esto? Estoy segura que hay alguna lógica que lo explique pero a mí, que no soy educadora, me resulta completamente artificial (¿quién habla así en la vida real?), y me parece que no redunda en ningún aprendizaje para los niños. Al contrario, los camufla, pues en el coro aquellos que no han entendido nada pasan desapercibidos repitiendo cual loritos lo que dicen los demás. Solo le da una falsa seguridad al docente, haciéndole creer que así está haciendo participar a los niños, o que estos han logrado aprender aquello que no necesariamente han aprendido en realidad, y en ese sentido es desde mi punto de vista un recurso centrado en el profesor y no en el estudiante. Creo yo que sirve poco para lograr aprendizajes, o para verificarlos.

Del Blog de Susana Frisancho
Desarrollo Humano, Constructivismo y Educación

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