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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Autoridad

Conocemos el daño que provoca el autoritarismo. Se «obedece» por miedo a la represalia, al castigo y se acumula impotencia y odio. También sabemos que el abandono, la incertidumbre, el desamparo producen graves inseguridades en la conformación de la personalidad.

Tanto la inseguridad que provoca la amenaza y el castigo, como la inseguridad que se siente ante el abandono, son consecuencias de la falta de autoridad.


Pensemos, estimado lector, en la cantidad de chicos en peligro que nos rodean; estos chicos son los que, en poco tiempo, se transforman en «chicos peligrosos».

Son niños que carecen de la protección que proporciona la autoridad paterna. Luego, en forma alarmante, los adultos piden que la autoridad (jurídica, policial) haga algo. El pedido apunta a encerrar a esos niños que se volvieron peligrosos, o a matarlos porque «ya están perdidos». Estoy diciendo inseguridad como producto de la falta de autoridad.

Cuando crecemos sabiendo lo que está bien y lo que está mal, la seguridad en nuestros actos se va afianzando porque los adultos nos «demuestran» que es bueno ser bueno; y que los malos ocasionan daños a los demás.

La mayoría de nosotros fuimos educados bajo estos principios, algunos con padres coherentes y otros con padres contradictorios. La coherencia o la contradicción, la fuimos descubriendo a medida que nos volvíamos adultos y comprendíamos la historia de nuestros mayores.

Pero lo que está bien y lo que está mal fue cambiando. Los valores se fueron devaluando. El valor de la vida se fue devaluando. La hipocresía se fue valorizando.
Los niños que se vuelven «peligrosos» no son solo chicos pobres. Los padres que tienen buena posición económica, también tienen «chicos peligrosos».

La falta de autoridad paterna, la violencia y el desamparo, se padecen en familias de distinta condición económica. Cuando la inseguridad (y no me refiero a la inseguridad ante los ladrones o asesinos) se instala durante la formación de la personalidad en un niño, tiene consecuencias de riesgo en su futuro. Riesgo para sí mismo y para «terceros», como dicen los peritos.

La verdadera autoridad se gana por mérito propio. Es ejercida cuando el Otro la reconoce. Se puede tener poder y no tener autoridad. Los argentinos tenemos dificultad en diferenciar autoridad de autoritarismo. Vea lector, como la historia siempre nos marca; en este caso la historia de nuestro país.

La Declaración de los Derechos del Niño, nos enseña a avanzar en la comprensión de nuestros chicos, no nos quita los derechos de los adultos. Respetar a un niño es conocer sus necesidades y entonces saber qué hacer con nuestra responsabilidad de adultos para con ellos. Ser responsables es poder dar respuesta.

Poner límites calma y protege (aunque el limitado se enoje), cuando decimos ¡Basta! se termina algo. El límite es mucho más que un «no». La aplicación de una sanción no alcanza si no va acompañada de una reflexión que le permita al niño o al joven expresarse, elaborar (aprender) y comprometerse con un comportamiento diferente.
El compromiso en el cambio de comportamiento, otorga seguridad. Y cuando nos sentimos seguros no tenemos ganas de transgredir, competir o agredir. La seguridad que se adquiere ante una eficaz puesta de límites, eleva la autoestima porque nos sentimos tenidos en cuenta, sentimos que tienen confianza en nuestra capacidad de cambiar.
Ser «discípulo» (viene de disciplina) es mucho más que ser un buen alumno, es seguir la opinión, la enseñanza de nuestro maestro o padre. Es ejercer con placer lo aprendido. Placer de identificarnos con el maestro.

Para recuperar la autoridad es importante recuperar la confianza y el amor por la tarea de educar, tanto en casa como en las instituciones. Tarea muy difícil en nuestros tiempos pero placentera cuando el lazo entre educador y educando se establece en un sincero compromiso afectivo.

http://www.elchubut.com.ar/ 04/10/2009

Por la licenciada Irene Sofía Rojek

Enlace


Los Mitos más Recurrentes en Educación

¡Hay tantos mitos en nuestras vidas! Tanta fábula, ficción alegórica, que muchas veces desfigura lo que realmente es una cosa, disfrazándola de ser más valiosa o más atractiva. 

Un mito es una forma primaria de entender algún hecho, simbolizamos en palabras, dibujos o relatos aquellos aspectos de la vida cercana que de alguna manera nos demandan una explicación que nos ocasiona algún conflicto.

El mito es un pensamiento colectivo, por medio del cual el grupo define situaciones y afirma algunas verdades sin mayor cuestionamiento.

Cuando empiezo a vivir en los mitos me transformo en un "mitómano", mezcla de mito y de manía, transformando y engrandeciendo la realidad.

Los mitos de la sociedad moderna no tienen las raíces del temor del hombre prehistórico, pero tienen un dejo de omisión, de entregar una situación a un planteamiento predefinido y despreocuparnos de ella posteriormente... hasta que en algún momento de criticidad tomamos aquella concepción y desenmascaramos su engaño, su error o su irracionalidad.

Existen mitos que se convierten en leyendas, como aquel relato paraguayo que dice que Tupú, genio del bien, estaba en peregrinaje por la tierra, cuando llegó a la casa de un viejo muy pobre que, a pesar de su miseria, le dio de comer y de beber y lo albergó en su casa. En agradecimiento, Tupú le dejó la yerba guaraní.

Lo mismo ocurre con el Pombero, quien es el primer responsable en Paraguay, de los nacimientos fuera del matrimonio. En Chile, la Isla de Chiloé (extremo sur) a este mismo causante le llaman "trauco", enano que sorprende a las mozas y las deja esperando "guaguas" o bebés.

Pero existen otros tipos de mitos, que usamos cotidianamente, que tienen algo de paradigmas, creamos un modelo por el cual nos guiamos y operamos sin darnos cuenta, hasta que es necesario darse cuenta y cambiar de modelo hacia otros más juiciosos, mas aceptables por el grupo.

¿Qué mitos modernos podemos nombrar?

  • - Las mujeres hermosas son tontas.
  • - Mujer al volante, peligro constante.
  • - Los melenudos son drogadictos.
  • - Los negros y grandes son buenos amantes.
  • - Ciertos colores o plantas o quebrar un espejo trae mala suerte.
  • - Tener un acuario trae discordias.
  • - Los alumnos pobres aprenden menos.

Quienes participan de los procesos educativos los educadores, las familias y sus alumnos han gestado diversos mitos y se han fortalecido al punto que, hasta hace unos pocos años, nadie hubiese cuestionado algunos de ellos.

Hoy, gracias a la caída de tanto muro en las conciencias y en las sociedades, muchos de estos mitos  se sostienen a duras penas.

En varias reuniones con docentes hemos realizado un trabajo de  "caza de mitos educativos".  Aquí les entregamos los que han logrado mayor puntaje:


MITO DOLOROSO:

"La letra con sangre entra".

Esta es una práctica que muchos de nosotros vivimos y sufrimos. ¿Cuántas veces nuestros padres le decían al propio profesor que nos "disciplinara" no más?

Hoy se hace impensable golpear a un niño que aprende con otro ritmo, pero existen otras violencias y presiones a los que aún seguimos sometiendo a nuestros alumnos.

Tarea para la casa:

¿Qué tipo de violencia o discriminación seguimos utilizando en nuestras salas de clases?

¿Jugamos al "ranking" educativo, sobrevaloramos los resultados, discriminando en los alumnos "exitosos" y aquellos que tienen "techo"?

¿Rechazamos a los alumnos de "mala" conducta, poco simpáticos, descomprometidos?


MITO MAYOR:

"El profesor lo sabe todo, nunca se equivoca, siempre tiene la razón".

Soy Profesor, no soy una biblioteca ambulante, existen muchas cosas que no conozco, tanto libro que aún no leo, tanto misterio por descifrar.

Tarea para la casa:

¿Qué puedo hacer para mostrarme más cercano a los alumnos?

¿Cómo estoy viviendo la sencillez para reconocer los errores?

¿He asumido frente a mis alumnos que existen temas que no conozco?

¿Doy lugar a que mis alumnos me enseñen, me ilustren en algunos temas o actividades?


MITO DE SANSON:

"El responsable de TODO el proceso educativo es el docente".

Por mucho tiempo me enseñaron la  idea de que soy un Profesor, llamado a "enseñar" a otros, un "maestro" quien debe manejar la totalidad de los procesos, objetivos y contenidos... los demás son "objeto" de enseñanza (alumnos) o "intrusos" en el sistema (padres, comunidad, vecinos).

Por mucho tiempo me dijeron que todo en la escuela dependía de mí. Hoy me tengo que abrir a la idea de que somos muchos actores involucrados en esta obra, de que la tarea es tan grande que requiere de muchas manos, de muchos corazones.

Los primeros son los alumnos, ya no deben ser "alcancías" recogiendo mis enlatados conceptos; los segundos, son sus padres, primeros educadores, compañeros de esta ruta educativa.

Tarea para la casa:

¿Estoy realmente convencido de que NO SOY el responsable de todo?

¿Dejo participar e integrarse a otros en los procesos?

¿Doy espacios para que se integren, opinen, participen, evalúen mi gestión?


MITO DEL AUTISTA:

"El Profesor es el único responsable de lo que pasa en su sala, no le debe explicaciones a nadie".

Me cuesta entender que otros vengan a ver mi clase y opinen de mi trabajo ¿Acaso no soy un profesional de la educación? ¿Han visto alguna vez que el director del hospital vaya a ver como opera uno de sus cirujanos?  Ciertamente que no, pero a los profes, nos vigilan, nos supervisan, nos piden cuentas.

El otro día me sugirieron que un colega visitara mi sala de clases para ver cómo lo hacía… la verdad es que dije que no, ¿Cómo se les ocurre? Yo tengo 20 años de experiencia, no me van a venir a mí a enseñar a hacer clases.

Tarea para la casa:

¿Estoy dispuesto a  acoger opiniones sobre mi trabajo?

¿Qué me impide recibir  supervisión o  trabajar en pares?

¿En nuestro colegio tenemos una buena interacción, formamos realmente equipos de trabajo interdisciplinarios, etc.?

¿Qué hago para superar la mentalidad de parcela, de latifundio respecto de mi sala de clases y mi trabajo docente?


MITO DEL EVALUADOR UNIDIRECCIONAL:

"¿Evaluarme a mí los alumnos?... ¡Pero si yo los evalúo a ellos!".

El otro día llegó el Director con la novedad del año: Evaluación Docente.

La primera reacción, fue ¡plop! Nos sorprendió.

La segunda fue de molestia. ¿Quién nos va a evaluar?

La tercera fue de preguntarnos ¿por qué este temor?

El temor a ser evaluados nos provocaba ansiedad… era una contradicción: nosotros que vivimos evaluando a otros, no aceptamos ser evaluados.

A pesar de que sabemos que la evaluación del trabajo es necesaria, ya que nos retroalimenta y crea las condiciones  para el  mejoramiento personal y la creación de remediales.

Tarea para la casa:

¿Permito que otros opinen de mi trabajo?

¿Recibo de buen modo las críticas?

¿Estoy dispuesto a que los alumnos opinen de mi trabajo docente?

¿Cómo reacciono ante las críticas de los padres y apoderados sobre mi trabajo?


MITO DE LA LEY:

"Lo dijo el Profesor".
Yo me formé en la vieja escuela, aquella que no cuestiona  la autoridad, aquella que timbraba la autoridad del profesor con su antiguo lápiz rojo. Ese lapicito rojo era un látigo, un rifle apuntando y disparando juicios incuestionables. ¿Cuántas veces le dije a un alumno que si quería que le corrigiese un punto de la prueba, según él mal corregida, me fijaría en otros puntos que no se los resté adecuadamente?

El mito de la ley nos dijo que "la ley pareja no es dura"… y con el tiempo me he dado cuenta que es muy dura, no discrimina, no suaviza su peso para con los más débiles, los menos ilustrados.

Tarea para la casa:

¿Permito que los alumnos defiendan sus derechos de opinión en mis clases?

¿Facilito algunas instancias para que los alumnos contradigan mis postulados?

¿Abro nuevas discusiones con nuevas teorías o diferencias de opiniones  por parte de los alumnos?

¿Integro reflexiones o conflictos políticos en un ambiente de participación y respeto por todas las opiniones?

¿Invito a apoderados a mis clases para que cuenten sus experiencias o muestren sus habilidades u oficios?


MITO DE LA ESTANDARIZACIÓN:

"A alumnos iguales, clases iguales".

Por tanto años nos dijeron que era necesario preparar bien una clases y entregarla a los alumnos con un sólo tipo de metodología, contenido, atención, tiempo de logro, etc.

Hoy nos dicen que los alumnos aprenden a ritmos distintos, que son todos diferentes, que tienen necesidades distintas. ¿Qué hago con mis contenidos que "deben" aprender todos, en un tiempo específico? ¿Acaso quieren que sea un profesor múltiple, con diez tipos de planes de clases?

Tarea para la casa:

¿Trato de diversificar algunas actividades de clases, ya sea por grupos distintos o por elecciones temáticas?

¿Cuido de valorar sus experiencias previas sobre los temas a estudiar, las integro en mis trabajos de clases?

¿Me ayudan las experiencias de mis alumnos y sus conocimientos previos para trabajar mejor los contenidos del programa de curso?

¿He tratado de ramificar, de abrir dos o tres formas de trabajar un mismo contenido, creando grupos o actividades complementarias?


MITO DE LA SOLEDAD:

"El Profesor o Profesora no debe traer sus problemas a la sala, los debe dejar fuera de ella".

Recuerdo claramente a Pedro, un amigo cercano que una vez confidenció con su curso unos problemas personales, estaba a punto de separarse de su esposa, sus alumnos lo vieron mal y preguntaron: Profe, hace tiempo que usted anda bajoneado ¿qué le pasa?... y Pedró contó.

El tema llegó a oídos del Director, quien le llamó y le dijo: Don Pedro no sea inmaduro, usted no puede ponerse a la altura de un grupo de alumnos y mostrar sus debilidades. Pedro no tuvo respuesta, parecía que el Director tenía razón…

Tarea para la casa:

¿Usted cree que el Director tiene razón?

¿Usted cree en eso de que sus problemas personales son personales y por tanto ajenos a la convivencia del colegio?

¿Expresar nuestros sentimiento, temores y problemas nos convierte en seres débiles o nos muestra como un  ser humano que en algún momento vive una alegría y que en otro puede estar dolido y triste?


MITO DE LA MORDAZA:

"El Profesor no puede dar sus opiniones sobre política o religión".

En los tiempos duros la orden era clara: ¡Aquí nadie habla de política o religión! Si hasta los chistes políticos fueron prohibidos. Hacerlo era tener una suerte de manipulación hacia nuestros alumnos.

Hoy, en tiempos de mayor apertura, y obviamente sin intentar manipular ideológicamente a los alumnos, se puede y debe integrar el quehacer nacional a la reflexión del grupo, las elecciones, las disputas sobre aprobación de leyes, la política como gobierno de la ciudad. El profesor también es un político, ciertamente no partidista en su tarea, pero viviendo y construyendo la ciudad.

Tarea para la casa:

¿He superado el temor de integrar lo político en mis clases?

¿Qué actividades podría nombrar en que lo he realizado?

¿Tengo presente la situación de los pobres y sus derechos ciudadanos?


Autor: Winston H. Elphick D.

Profesor. Magíster Adm. Educacional PUC

Santiago de Chile

lunes, 21 de diciembre de 2009

Navidad es...


Si tienes enemigos, reconcíliate con ellos,
Navidad es Paz.

Si en tu corazón tienes soberbia, sepúltala,
Navidad es Humildad.

Si tienes deudas, págalas antes de gastar todo,
Navidad es Justicia.

Si tienes pecados, arrepiéntete y conviértete,
Navidad es nacer al Espíritu.

Si tienes pobres a tu lado, ayúdalos,
Navidad es un Don.

Si en tu mente tienes sombras y dudas,
ilumína tus pensamientos,
Navidad es Luz.

Si tienes errores, piensa y reflexiona,
Navidad es Verdad.

Si tienes tristezas y preocupaciones, alégrate,
Navidad es Gozo.

Y si sientes odio y resentimiento,
arrepiéntete, perdona a todos,
y perdónate a ti mismo,
porque entonces Dios ya te ha perdonado,
Navidad es Amor.

(Anónimo)

¿No Se Puede Vivir del Amor?

¿Por qué no le manda tareas a mi hija? reclamó la mamá de Sandra. Desde que se inició el año, en efecto, la profesora no había mandado tareas pues prefería que todo se hiciera en el salón y que sus alumnos usaran su tiempo libre en hacer vida familiar o en algún otro rol constructivo. Si usted no le manda tareas ¿Yo qué voy a hacer con mi hija?, insistió la señora, mostrando su mortificación. ¿Qué hace usted mientras su hija hace las tareas? preguntó la maestra. Me siento a su lado a vigilar que las haga, respondió. ¿Y en qué otro momento se sienta a su lado? le volvió a preguntar. Sólo en ese momento, respondió, es el tiempo en que la atiendo. ¿Quiere decir que para lograr que su mamá la acompañe, su hija necesita hacer una tarea escolar? replicó la profesora a una desconcertada señora.

Socorro Flores y Sara Casaverde contaron esta anécdota hace poco, como parte de su relato de la experiencia de trabajo del Proyecto «Ser y Decir» con centros públicos de educación inicial, en un distrito ubicado en la costa sur de Lima. Interesadas en darles a los niños oportunidades de aprender con mayor participación y autonomía que de costumbre, habían promovido una serie de cambios en las rutinas pedagógicas, entre ellas la de llevar tareas a la casa.

Pero eso era transgredir un axioma sagrado para los padres. Para muchos de ellos, que el mundo escolar invada la vida familiar de los niños en nombre del aprendizaje, suele ser visto como algo válido. Por eso les parece natural que en la casa sigan siendo estudiantes y que ocupen su tiempo con actividades académicas, comúnmente monótonas y anodinas. Pero la maestra apela a otros valores. Para ella es más meritorio que los padres empleen su escaso tiempo disponible en ser compañía afectuosa e incondicional de sus hijos, que en celosos guardianes de sus obligaciones. Es evidente que la madre y la maestra parten de premisas distintas pero que no se explicitan, lo que no facilita el entendimiento mutuo.

Para los padres, la educación debe ofrecer a sus hijos herramientas para salir adelante en la vida, por lo que el tiempo empleado en estudiar es valorado como un tiempo útil. Leer y escribir es una de esas herramientas, quizás la más visible y apreciada por ellos. Luego, ¿Qué podría ser mejor que el jardín infantil inicie a los niños en ese aprendizaje? La maestra sabe que hay algo mejor, pero no logra expresarlo con claridad. Por eso contrapone a la utilidad de la adquisición de la lengua escrita el valor del afecto, algo que quizás siente menos «útil» pero más importante. Sensiblemente, la mayoría de padres piensa, como Andrés Calamaro, que «no se puede vivir del amor». ¿Cómo salir de este lío?

La respuesta parece haberla encontrado Silvia Torres y su equipo de Warmallu en el testimonio de los padres de los jardines infantiles que apoyan en Ventanilla. «Mi hijo habla más que antes, te dice directamente lo que quiere» afirma una madre. «Mi hija ahora pregunta todo, todo quiere saber y contar» dice otra mamá. «Mi hijo ahora argumenta lo que dice» cuenta otra madre orgullosa. Ahora necesitan saber que el niño que aprende a decir lo que piensa en lugar de callarse, a hacerse preguntas sobre lo que vive antes de aceptarlo de manera irreflexiva, a expresar sus ideas y fundamentarlas en vez de imponerlas irracionalmente, accede a llaves no menos valiosas que la lengua escrita para abrirse puertas en la sociedad.

Eso es lo que la maestra necesita explicar a los padres para que comprueben que una educación sin planas pero orientada a fortalecer con afecto la identidad y la autonomía de sus niños les resulta, definitivamente, mucho más útil.

Por: Luis Guerrero Ortiz


miércoles, 9 de diciembre de 2009

Ciencia y Tecnología No Adulta


NAPA difunde parte de nuestra participación en la Feria de Ciencias 2009 Etapa Nacional, organizado por CONCYTEC.
Los que pudieron asistir al Parque de la Exposición en Lima escucharon y vieron nuestro trabajo, el cual todavía continúa y seguirá adelante, como pueden ver en nuestro Blog hay software para alumnos con Necesidades Educativas Especiales y todo lo que nosotr@s desarrollamos en torno al mundo de las TIC.
Desde Jaén estamos poniendo nuestro granito de arena y difundir la importancia de la Educación Inclusiva, tratando que todo el Perú en su conjunto reflexione al respecto.
Muchas Gracias NAPA por su apoyo y permitirnos seguir difundiendo este Proyecto Tecnológico y Solidario.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Aprender a Estudiar

Interesante Web, donde ponen a disposición de todos muchas técnicas para estudiar, hay material para estudiantes, padres de familia y profesores.

Encontraras 101 razones para estudiar, ahora de ti depende sacarle provecho.



Pienso, Luego Aprendo

Sucedió hace mucho. La hija de una querida amiga, por entonces con tres años de edad, resbaló en medio de sus animados juegos y se golpeó la cabeza con el caño de agua que sobresalía discretamente a un costado del jardín, en medio de la hierba. No fue grave, pero hubo un pequeño corte y la sangre brotó sin misericordia. Aplacados los llantos, contenida la hemorragia y ya limpia la herida, su mamá le dice en tono festivo mientras la peinaba, «te hiciste un huequito en la cabeza». La niña se quedó en silencio unos instantes y de pronto volteó a preguntarle con ojos de intriga, señalando con su índice diminuto el lugar de la herida: «¿Y se me ve el pensamiento?».

Qué difícil explicarle a una niña de tres años que un agujero en la cabeza no basta para hacer visible el pensamiento de la gente, quizás no porque no se pueda sino porque suele ser tan esquivo y escaso que no se deja ver así nomás. «Pensar es el trabajo más difícil que existe y quizá esa sea la razón por la que haya tan pocas personas que lo practiquen» decía Henry Ford. Será por eso que saber pensar surge en los años noventa como una de las mayores demandas de aprendizaje que se le plantea a la educación y que los currículos escolares terminan recogiendo, no sin entusiasmo pero, en verdad, con escaso oficio en la materia.

Ocurre que pensar nunca fue requisito de nada en las escuelas. Según sus conocidas y aún vigentes reglas de juego, aprobar un examen no requiere entender ni siquiera suscribir las ideas del profesor o del autor de un texto escolar. Basta recordarlas. La enorme dificultad del sistema para elevar el índice de lectura comprensiva tiene que ver con esto: comprender supone pensar y eso es algo que no hace falta allí donde lo único importante es repetir e imitar. Luego, pensar es algo que no se practica cuando se aprende el lenguaje escrito, la historia, las ciencias o las matemáticas, pues la comprensión no hace falta para ser promovido de grado.

En este sombrío panorama, brilla la opción de Colombia por la educación sistemática del pensamiento científico de sus niños. El primer paso que se proponen es que aprendan, según las posibilidades de cada edad, a construir explicaciones y predicciones, por lo tanto, a interpretar escritos científicos, a describir y analizar situaciones cotidianas o novedosas, identificando y relacionando sus aspectos principales y elaborando hipótesis explicativas, sabiendo argumentarlas y contrastarlas. El segundo paso es hacer experimentación, aprender a planearla, a usar instrumentos de medición, a obtener evidencias, a interpretar y evaluar la información recogida. El tercer paso es comunicar ideas científicas, es decir, aprender a presentar de manera oral y escrita sus análisis, resultados, explicaciones o predicciones. Estos tres ejes orientarán, admirablemente, toda la formación escolar colombiana, desde el preescolar hasta la secundaria.

Claro, saber el método científico es trascendente pero no resuelve todos los desafíos del aprender a pensar. Para Edward De Bono, pensar es la capacidad de mirar las situaciones sin transitar siempre por los mismos patrones establecidos, advirtiendo más de una posibilidad de respuesta y atreviéndose a elegir caminos no rutinarios. Edgar Morin, el sabio francés, diría que hace falta además mirarlas desde la perspectiva no de una sino de varias disciplinas, pues la complejidad de la realidad lo requiere, pero también a convivir con la incertidumbre, ya que la razón humana no puede predecirlo todo. La pregunta que me surge es si este aprendizaje hoy forma parte de los programas oficiales de formación docente.

Por: Luis Guerrero Ortiz


¿Sabemos Jugar con Nuestros Hijos?

Jugar con niños entre dos y seis años es un reto al que muchos adultos no saben enfrentarse. Ya no son los bebés a los que cualquier carantoña les hacía felices, ni tampoco chavales que ansíen entrar en nuestro mundo de adultos. ¿Cómo introducirnos en su mundo de fantasía, donde impera una lógica aplastante, pero tan radicalmente distinta a la nuestra?

La respuesta es tan sencilla como ésta: volviendo a ser niños. Sólo -si hacemos un esfuerzo de abstracción, y nos ponemos en el lugar de nuestro hijo podremos entender que ese mundo imaginario, tan sorprendente y creativo, es el más real para el niño… y que también nosotros estamos llamados a introducirnos en él.

¡Qué rico es!


Durante los primeros meses de vida resulta muy fácil divertir y hacer disfrutar al bebé con cualquier carantoña o voltereta que surja por nuestra propia iniciativa. Basta guiñarles para que se sientan objeto de atención, y se sientan felices. Durante este periodo, lo habitual es que ningún adulto tenga problemas para entretener durante horas al niño, porque aún puede dirigir su juego. El niño aún no tiene autonomía para hacer nada, y se deja llevar y traer, fijando su atención alternativamente en lo que le rodea. Todo le interesa y, por lo tanto, cualquier demostración de interés o cariño por nuestra parte es bien recibida.

La edad de la razón


Más tarde, a partir de seis u ocho años, cuando ya tiene uso de razón y podemos tratarle como a un pequeño adulto, también nos resulta relativamente fácil jugar con él, compitiendo en una partida de damas, solicitando su colaboración para hacer una tarta o llevándonoslo al fútbol. La razón de este acercamiento, sin embargo, no radica en el esfuerzo de los padres, sino en la madurez de los hijos, que comienzan a entrar en el complejo mundo de los adultos y toman ya partido en sus intereses: los niños hablan de marcas de coches, las niñas de modas, etc. Son ellos quienes están entrando en la realidad de los adultos y, aunque necesiten de nuestra ayuda para ello, el esfuerzo es más suyo que nuestro.

Un mundo de fantasía


Sin embargo, entre dos y seis años… no resulta tan sencillo jugar con ellos. Durante esta etapa de su desarrollo, el niño necesita jugar, como medio de expresión, aprendizaje y desarrollo. El juego es algo muy serio para él, es la vía para canalizar sus dudas, sus preocupaciones, su curiosidad… y, por lo tanto, puede tomar los derroteros más insospechados. Tan pronto le encontraremos sumido en las cavilaciones de un ladrón “bueno”, como haciendo que la muñeca entre en la casita volando por la ventana… ¿Qué le hará pensar que las cosas son “así”?

En realidad, su mundo es distinto del de los adultos, porque las posibilidades que le brinda la imaginación son mucho más creativas e inesperadas que las que ofrecen la realidad de cada día. Pero aún queda un rasgo esencialmente característico del juego de nuestros hijos: su interés por todo lo que les rodea, que se refleja en el juego y que les impulsa a construir una realidad más “lógica”, también les impulsa a invitarnos a compartirla con él.

¿Cómo jugar con ellos?

A cualquier adulto que se plantee jugar con un niño de esta edad pueden serle de utilidad estas cinco ideas básicas: – SENTIRSE PARTICIPANTE. Si se considera como un mero espectador, no podrá entender el juego y, mucho menos, correr con un despertador en la mano y gritando “tengo prisa, tengo prisa”, para que su hijo-le persiga junto a Alicia por el País de las Maravillas.

Ponerse a su altura

Lo que supondrá más de una vez tirarnos en el suelo, “comer” sopa de agua con una cuchara de l0 centímetros… y creernos de veras que somos el lobo o la hija de la muñeca.

Respetar su tiempo de juego con nosotros


Este debe tener un hueco inamovible en nuestro horario. Aunque se restrinja a la media hora antes de dormir, hay que convertir ese rato en una aventura intensa donde no haya sitio para las prisas ni para ninguna otra preocupación que los lazos de los Barriguitas, o saber cómo llegará el camión de Policía al repecho de la ventana.

Ayudarles a ejercer su libertad y creatividad


Permitiendo que sean ellos los protagonistas del juego y sin obstruir su habilidad de pensar. Deben ser ellos quienes dirijan el juego y determinen si el camión de bomberos va a salvar un gato o a sofocar un incendio, qué se pone la muñeca para ir de paseo… Otra cosa distinta es que podamos darle ideas, opciones, resolver dudas, proponer pautas…, pero sin coartar su expresividad y creatividad.

Entrar en su mundo


Y dejarse arrastrar por su lógica infantil, sin perjuicio de poder aportar ideas y pautas que el niño pueda utilizar. Pero lo importante es que sea el adulto el que se adapte al juego del niño, y no pretenda que éste salga de él, para acomodarse a la realidad de los mayores. Aquí habrá que hacer un esfuerzo de abstracción. Sólo con ella podrá el adulto entender la lógica aplastante que -siempre- contiene el juego de su hijo.

Papá y mamá


Por otra parte, también debemos tener en cuenta que los padres juegan de forma distinta a como lo hacen las madres. Así, mientras ellas tienen mayor facilidad para comer en cazuelitas de 2 cm. de diámetro, para ellos es más sencillo tirarse al suelo a cuatro patas y fingir que es un lobo, o ponerse unas plumas en la cabeza para hacer “el indio”. Sin llegar a esfuerzos que resulten artificiales, ante los cuales el niño recibiría una impresión negativa, sería bueno que el padre intentara también introducirse en su mundo de juegos. Durante estos años intermedios, la presencia de ambos es muy importante para el desarrollo de su hijo.

No importa que de ocho de la mañana a cinco de la tarde el papá haya estado ensimismado en las finanzas de su empresa o que la mamá hay tenido que defender la más importante negociación con un proveedor de la suya. Lo que su hijo necesita por la tarde, de siete a ocho, es que se conviertan alternativamente en lobo, en capitán de artillería y en cliente del puesto del mercado. Nada más y nada menos.

De: Bitácora del Psicólogo

Psic. HUGO HERCI

Juegos para Mejorar la Atención del Niño

En otro artículo (aquí) hablamos sobre, qué es la atención y cómo influye la falta de ésta en el aprendizaje del niño, ahora nos dedicaremos a otro aspecto relacionado con el mismo tema, cómo potenciarla y entrenarla de una manera divertida.

La capacidad de atención es diferente entre un niño y un adulto saludable. Una peculiaridad del proceso cognoscitivo infantil es la capacidad de atención activa. Esta capacidad permite prestar atención a la información necesaria ignorando las distracciones. La capacidad de atención activa se amplía entre los cuatro y siete años. Es por esto, que si bien la atención puede ser ejercitada y potenciada en todas las edades, ese sería el mejor período para hacerlo.

La única manera de potenciar y ejercitar la atención de una forma entretenida es por medio, de nuestro querido e imprescindible amigo: el juego.

Les mostraremos juegos que permiten trabajar y entrenar de una manera bien específica esa capacidad.

  • Cubo de Rubik o mágico

Se trata de un conocido rompecabezas cuyas caras están divididas en cuadros de un mismo color sólido cada una, los cuales se pueden mover. El objetivo del juego consiste en desarmar la configuración inicial en orden y volverla a armar.¹

Con este juego se está trabajando la parte de discriminación y agudeza visual.

  • Familia de cartas o Parejas del Mundo

Se juega con un mazo de cartas, las cuales se reparten según la cantidad de participantes y se tratan de hacer parejas con cartas que estén relacionadas por su contenido (casi siempre imágenes).

Parejas del Mundo, un clásico de los juegos de naipes infantiles. Este juego de cartas apareció a mediados o finales de los años 60 y pronto se haría muy popular entre los niños de la época. El juego consistía en juntar el mayor número de parejas completas; la colección se componía de 32 cartas y estaba indicado para 2 o más jugadores.
Este juego era habitual en los recreos de los colegios, en las casas junto a familiares o amigos.
A esta baraja tuvo una gran competidora, "Familias del Mundo" otro juego que llegaría a convertirse en otro clásico del entretenimiento infantil.²

En este juego se trabaja con la asociación visual.

  • Dominó

El dominó es un juego de mesa en el que se emplean unas fichas rectangulares, generalmente blancas por la cara y negras por el envés, divididas en dos cuadrados, cada uno de los cuales lleva marcados de uno a seis puntos, o no lleva ninguno. El juego completo de fichas de dominó consta de 28 piezas, en cada una de las cuales se representa un par de valores posibles. Hay otras variantes de juegos de dominó, en el que hay 81 piezas, o lo que es lo mismo 9 palos en lugar de 6. ³

En este juego se ejecita también la asociación visual, la agudeza y la discriminación visual.

  • Loteria

Consiste en un grupo de barajas con figuras determinadas y varios cartones que contienen un número determinado de éstas figuras ordenado al azar (ej. 9, 12, 16). Los jugadores toman cartones y uno de ellos además, previo a haber revuelto perfectamente el mazo, va sacando una a una las barajas y dándo su nombre, a esto se le llama en México, "cantar las barajas" o "echar la baraja" o simplemente "cantarlas" o "echarlas". A medida que se van "cantando" las barajas los jugadores apuntan en sus cartones las que van teniendo. Gana el primero que llene un cartón, es decir que todas las figuras de éste hayan salido y obviamente el jugador se haya dado cuenta, pues si no se dice que "se le pasaron" y el juego continua hasta que se dé cuenta o alguien más llene su cartón. Es común que existan metas intermedias como el primero que logra una figura al centro del cartón (en caso de que éste tenga una figura central ej. cartones de 3x3 o 5x5 figuras), a esto se le llama "Bolazo" y otras metas intermedias pueden ser para el primero en lograr "cuatro esquinas" o "raya" en un cartón particular. *

Se practica la agudeza y discriminación visual.

  • Puzzle

Un juego de piezas planas cuyo objetivo es formar una figura combinando correctamente las partes de ésta, que se encuentran en distintos pedazos.

Aquí se está trabajando con la asociación e integración visual.

  • Super Canica

Lleva una dos y tres canicas por el camino sin caer, contando puntos por cada turno. Edad: 7 a 8 años.

En este juego se trabaja con el seguimiento visual.

  • Contrastes

Es un juego en el cual hay que buscar las diferencias entre dos imágenes.

Se ejercita la percepción de diferencias.

Estos son sólo algunos ejemplos, porque hay muchísimos juegos que cumplen con el propósito de mejorar la atención de los niños.

(1) (3) y *- http://es.wikipedia.org/wiki/Portada

(2)- http://www.teacuerdas.com/nostalgia-juguetes-parejas.htm


De: Psicología y Pedagogía

miércoles, 18 de noviembre de 2009

El TANGRAM

Un Juego y una Potente Herramienta de Estimulación

El TANGRAM (七巧板) es un juego popular de origen chino, muy antiguo, que consiste en 7 piezas (hay diferentes versiones):
  • 1 cuadrado
  • 2 triangulos grandes
  • 1 triángulo mediano
  • 2 triángulos pequeños
  • 1 trapecio
A partir de las cuales se pueden realizar multitud de figuras de características diversas: animales, personas, barcos, figuras abstractas, ... A parte de tratarse de un juego más bien divertido, emplearse en su práctica facilita la estimulación de diferentes habilidades de carácter clave para el aprendizaje, en este sentido podríamos citar las siguientes:
  • Orientación espacial
  • * Estructuración espacial
  • * Coordinación visomotora
  • * Atención
  • * Razonamiento lógico espacial
  • * Percepción visual
  • * Memoria visual
  • * Percepción de figura y fondo
Estas serian las habilidades que más fácilmente se pueden estimular mediante el juego del Tangram. En su uso nosotros realizamos diferentes fases, teniendo en cuenta que lo solemos utilizar con niños con dificultades en el manejo del espacio:
  1. 1. Reproducción de la figura con la solución delante (como en el primer dibujo), es decir que en el dibujo se ve claramente cuales son las piezas que debe colocar y donde. En esta primera fase estaríamos trabajando claramente: coordinación visomotora, atención y orientación y estructuración espacial.
  2. 2. Reproducción de la figura sin la solución (dibujo del pato). En esta fase ya entra más en juego la percepción visual y el razonamiento espacial, al mismo tiempo que seguiríamos potenciando los mismos aspectos que en la primera fase pero de forma más compleja.
  3. 3. Reproducción de la figura sin la solución y posterior reproducción sin estimulo visual, es decir, de memoria. Esta fase resulta evidentemente la más compleja, puesto que a parte de requerir una mayor estructuración espacial y el trabajo de todas las habilidades antes descritas potencia la memoria visual de formas.
La evaluación del empleo de este juego resulta muy satisfactoria sobretodo con niñ@s con problemas de tipo disgráfico (mala letra), ya que potencia diferentes habilidades que inciden en el correcto desarrollo de la escritura, como son el desarrollo del espacio o la coordinación visomotora, resultando recomendable en la mayoría de casos también el trabajo de la psicomotricidad gruesa, sobre el cual ya hemos hablado en otros artículos.
Vistas las ventajas que implica el uso del juego Tangram, conviene tener presente además que se trata de un juego muy económico y fácil de encontrar, al mismo tiempo que también se lo puede fabricar uno mismo.
En Internet encontramos algunos juegos online que nos permiten ver un poco el funcionamiento del juego, aunque para nosotros la mejor manera de utilizarlo es la tradicional, a veces las nuevas tecnologías son más atrayentes.


Adicional:

martes, 10 de noviembre de 2009

El Buen Profesor

Su meta es activar la necesidad y la motivación del desarrollo interior del alumno

Por: AITXUS IÑARRA, PROFESORA DE LA UPV/EH

La figura del profesor siempre parece sujeta a polémica. Todo el mundo reivindica al buen profesor, pero a menudo se defiende un modelo educativo que hace imposible su existencia. La autora expone cuáles deberían ser las características de ese buen profesor, que tiene una estrecha relación con la figura clásica de mentor.

Pero para fomentar esta figura se requiere un cambio de paradigma que supone «el abandono de la programación social dominante», asociada a los valores del sistema sociopolítico imperante, y la adopción de un modelo «que actualice los valores de la receptividad, la cooperación e interdependencia».

La permisividad en la enseñanza tiene una consecuencia de la que hoy apenas se habla, ocupados como están sus críticos en destacar efectos tales como la violencia en el aula y el desdén por el esfuerzo personal. Esa consecuencia no es otra que ocultar al servicio de qué o quién está la educación.

Cuando desde la educación convencional se consigue la domesticación del alumno, se consigue simultáneamente su sumisión ante lo dado. Nos referimos a lo dado, como a una asunción del incuestionable prestigio que el buen alumno va a ser capaz de conseguir si sigue las propuestas de la institución académica; se trata en definitiva, de la asunción de un universo simbólico que transmite unas metas de lo que vale la pena conseguir en la vida y lo que no. El profesor apegado a este modelo dominante, se convierte en un distribuidor de información, actitudes y conocimientos homologados, además de en objeto y servidor de lo externo.

Esto es especialmente cierto en la educación actual, seducida cada vez más por la tecnología y la ciencia que lejos de centrar su mirada en el desarrollo interno del individuo, se distancia cada vez más de ese objetivo arrastrando en esa fascinación al conjunto del ámbito educativo, incluido al profesor. Éste se convierte en un agente esencial en la transmisión de estos elementos, ideologías meditadas, patrones, etcétera.

Este paradigma dominante conforma una mentalidad seriada dirigida continuamente a proyectarse fuera de uno mismo. Para ello constituye patrones que graban en el individuo una identidad dominante, y que se manifiesta en forma de percepciones, pensamientos, emociones y conductas estandarizados. En este contexto no hay un espacio para tomar conciencia de uno mismo y del mundo que interpreta. La mirada exterior abole la mirada interior, la proyección a la inmersión, y el resultado es la desaparición del interior personal como campo de atención, de estudio y desarrollo.

Se nos educa a no pensar, no percibir, ni sentir sobre nosotros mismos. Se nos enseña a no tener conciencia de nuestro cuerpo; se nos ha educado, en definitiva, a no ser conscientes de nosotros mismos. Por esta razón nos resulta difícil entrar en contacto con nosotros mismos, tener una intimidad.

El cambio la educación debería partir de la constatación de las deficiencias mencionadas. De modo que el quehacer primordial de la educación debería ser precisamente éste: facilitar el desarrollo de la conciencia de sí mismo, es decir, una educación integral en donde lo fundamental sea, más que transmitir y acumular conocimientos, un continuo proceso de transformación consciente hacia el autoconocimiento, siendo el propio profesor el sujeto principal en este cambio.

Es a este profesor de una educación integral, al que denominamos el buen profesor. Rescatamos, en este sentido, la figura del mentor. «Mens» provienente de la raíz indoeuropea «men-», que significa pensar, meditar. Mentor es el leal amigo de Odiseo, al que éste había encargado que velara por sus intereses mientras estuviera en Troya. Atenea, a su vez, diosa de la sabiduría -considerada mentora de héroes-, asumió varias veces su forma para acompañar a Telémaco o para ayudar a Odiseo. Mentor y Atenea se funden ambas figuras en una: «alguien que sabe, y que acompaña». Así, el mentor o el buen profesor, es la figura que sabe y acompaña al alumno en el arte de la búsqueda de sí mismo, cuando este último ha decidido terminar con el desconocimiento de sí mismo. Es en ese momento cuando mentor y alumno se encuentran e inician el proceso. El buen profesor, en este sentido, es un sujeto integrado, pues mediante la mirada interior ha ido cohesionando su pensar, sentir y hacer; por esta razón es capaz de transmitir esa percepción integral de la realidad. Es la figura de referencia en una educación integral.

El buen profesor lo es porque ha comprendido su personaje, es decir, los condicionamientos mediante los que ha construido su propia identidad, por esta razón contacta con su interior, vive desde el centro. Conectado con la espiritualidad de ser, en su mismo proceso estimula el proceso de autorrealización del alumno porque conoce las necesidades internas del ser humano de afecto, comprensión y conocimiento. Cuando se produce la conexión con el otro, entonces la relación se trasmuta en un nosotros. Es a partir del establecimiento de la relación fluida entre el buen profesor y el alumno, cuando se produce la transformación.

El buen profesor actúa desde lo racional y la intuición. Es capaz de suscitar una atmósfera vital de apertura y de interpretar las necesidades del grupo. Hábil comunicador, su tarea consiste, sobre todo, en crear metáforas que sanen e integren, que induzcan nuevas maneras, más flexibles, amorosas de interpretarse. Mediante su transmisión puede tocar la percepción, las creencias y la forma de ver sobre las cosas que tiene el alumno facilitándole la apertura a un espacio nuevo, más en conexión con su mirada interna, permitiéndole modificar su visión hacia una mayor consciencia en la que se integran lo sensitivo, el pensar y el cuerpo.

El buen profesor trabaja desde la mirada interior, su meta es activar la necesidad y la motivación del desarrollo interior del alumno. Le provee de referencias en el proceso del autoconocimiento, es decir, le estimula a estar cada vez más alerta consigo mismo. Fluye, se adapta al contexto, y ayuda al alumno a desarrollar la capacidad de ser más consciente en situaciones complejas y diversas. Sabedor y conocedor del mundo, comunica yendo más allá de lo convencional y de lo establecido. No tiene como objetivo la adaptación del alumno a las necesidades del sistema socioeconómico o el logro individual, sino el desarrollo de un sujeto más sano e integrado, ya que prioriza las tendencias y necesidades naturales de éste; implicándole, asimismo, en la experiencia educativa desde la responsabilidad, motivación, autoconfianza y lucidez.

Su ética, asume y trasciende los códigos morales, al brotar de lo natural. Es por ello que no fragmenta, ni excluye, y es capaz de dar respuestas adecuadas y creativas en función del contexto. Construye las relaciones desde la sabiduría que le proporciona su propia coherencia interna, y esto, sólo es posible desde un yo integrado.

En resumen, la transformación educativa se manifiesta con un cambio de paradigma que va desde el abandono de la programación social dominante basada en valores como el logro individual, la competitividad y la categorización de individuos aptos o no aptos para el sistema, a un paradigma que actualice los valores de la receptividad, la cooperación e interdependencia. Valores que brotan de un proceso continuo del desarrollo integral del individuo, y que favorecen el desarrollo de una comunicación interpersonal y un modo de interactuar consciente, es decir, una convivialidad. Tal como dice Ll. Duch en su libro «Estaciones del laberinto», la finalidad última de la praxis antropológica y pedagógica consiste en una configuración saludable y gozosa de la relacionalidad humana.

Grupo Tortuga
Enlace

lunes, 9 de noviembre de 2009

Actitudes del Educador

Actitudes del Educador,
EL DEPORTE DE LA AUTOFORMACIÓN.

Por: Verónica E Reyes de Cárdenas

Actualmente estoy escribiendo una novela que me tiene atrapada. Al releer unos textos, entreveo que la vida se nos va en medio de miles de obligaciones, actividades y todo contra reloj. No nos detenemos a reflexionar. Y me he percatado, que una idea imperante en esta obra, y ha sido dejar una huella positiva en todo cuanto hago.

Y esto , ¿Por qué?

¿Se ha preguntado cuantas veces al día se hace juicios negativos? Ha reflexionado ¿cuales y cuantas son las actitudes que lo describen?

En el estudio de las Actitudes, dentro de la Psicología Social, encontramos:

Que se la ha tomado muy seriamente es el estudio de las causas que llevan al ser humano a tomar actitudes y vivir con ellas, ser identificados con las mismas y hacer de ellas un modo de Vida.
Otros autores la toman como un estudio innecesario. Sin embargo es un dato que es de relevante importancia en nuestros días.

F. H. Allport: “Una actitud es una disposición mental y neurológica, que se organiza a partir de la experiencia que ejerce una influencia directriz o dinámica sobre las reacciones del individuo respecto de todos los objetos y a todas las situaciones que les corresponden”.

Pero en resumidas cuentas, estas al formar a un ser pequeño, llámese en escuela o casa, dejan mucho para el resto de la vida de estos pequeñines. Sin embargo en el diario vivir, actuamos con actitudes correctas, deseables, adecuadas, formativas, o el polo opuesto, innecesarias, nocivas y hasta dañinas.

Cuando pensamos esto, en ocasiones, se nos va de la mano al trasladarlo al rol más complejo que tenemos como formadores. Padres de familia y Maestros asumimos nuestra tarea sin darnos la oportunidad de analizar cuales son las actitudes que hacen que nos identifiquen ellos a nosotros, no como autoridad, guía o ejemplo. Solamente percibidos como humanos.

Los adultos podemos definir muchas de las actitudes de otros humanos. Ligamos a una persona con juicios como estos:
“es una persona que al someterle presión rinde eficazmente con tendencias al logro. “
“es una persona de actitudes negativas al enfrentarla con rendimiento de cuentas”

¿Lo desea más familiar? Bien.

“Mi mamá la trae conmigo”-. “Carmen es una persona grosera”- , “-Juan es un altanero.”-“Braulio no tolera que nadie le diga nada.”- Juanita es una persona muy positiva,” – “Que cosas tan lindas suceden en la compañía de Martita…” -¿ Alguno de estos es su caso?.

Pregúntese ahora:
  • ¿Qué hace usted cuando deja una huella linda?
  • ¿Se arrepiente de alguna actitud nociva?
  • ¿Qué actitudes está dejando como legado a sus hijos, o a sus alumnos?
  • ¿Cómo educar de forma Positiva?
Y si usted no piensa en los suyos, piense un poco en usted. Esto le servirá.

Que son las Actitudes.

Las actitudes no pueden ser medibles con un cuestionario, o con un decálogo. Son tendencias internas. Pero es un hecho que el resultado es observable y evaluado. Mas no medible.

Nosotros mostramos nuestras actitudes mediante los hechos personales en torno a opiniones, creencias, pensamientos. En medio va el ánimo, la intensidad como las vivimos, y en cada una, plasmamos componentes afectivos. Sin duda serán muestras subjetivas, conocidas de todos, pero con un carácter inequívoco: muestran a la persona y la definen.

De ello depende lo que muestre usted de si mismo.

La prisa es un agravante de la falta de análisis en el actuar. El apasionamiento es otro que solo causa ceguera. El vicio de mantener la razón y la obsesión de ganar, son otros factores que dificultarán el plasmar una imagen digna de un educador coherente y positivo. La falta de tiempo para analizar es otro factor que también determinará la visión que usted deje de su persona en otros. Lo que más les dejará a los nuestros será lo que gritamos con el ejemplo. No con las palabras. De ahí el que los jóvenes de cuando en cuando consignan a sus autoridades porque no son coherentes los que les “limitan”.

De antemano sabemos que es difícil trazar una línea de educación para los menores. Sin embargo existen algunos consejos que le pueden ser útiles para procurar esa imagen deseable.

No se puede hacer un plan que puede ser movible. Lo que se puede, es procurar practicar el deporte de la Autoformación de Actitudes. Como en la condición física del deportista, las actitudes se entrenan y se construyen. A la larga serán de gran valor en la formación a menores.
  1. 1. Procure su vida espiritual.
  2. 2. Cásese con la idea de siempre tener algún comentario bueno, justo, correcto, digno, de buen nombre.
  3. 3. Aprenda a escuchar a los pequeños. El tiempo no regresa y es voraz con las ausencias.
  4. 4. Mi abuelita dice “despacio, que voy de prisa”. Paz, paciencia. No corra hasta para explicar.
  5. 5. Respire. Relájese. Ría en tiempos que lo ameriten. Bríndese un tiempo personal. Esto lo convertirá en una persona que vive auto compensado y atendido, que seguramente podrá atender en amor, cariño y ejemplo.
  6. 6. Duerma. Pero en verdad disciplínese para ello. Descanse.
  7. 7. Haga conciencia de su expresión facial y procure sonreír más seguido.
  8. 8. Cuando no le sea sencillo mostrar alegría, sea cordial y educado. Es mejor que aunque esté molesto, siempre sea educado. De ellos todo el mundo siempre se acuerda.
  9. 9. Perdone y pida perdón cuando lo deba hacer. Usted sabe cuando ha cometido un error y que debe presentar una disculpa para levantar esa imagen. No deja de valer quien reconoce un error. La hace ser más humano
  10. 10. Elabore, procese, trabaje y olvide verdaderamente lo que le hace daño. Si necesita atención, búsquela. No se permita cargar una maleta ajena.
  11. 11. De espacio a opiniones, lea, documéntese y acérquese si lo necesita, a ser orientado con quien realmente tenga usted confianza y sea verdaderamente Objetivo, sin perseguir intereses personales, de tal suerte que le ayude a resolver un dilema.
  12. 12. No siempre se tiene la razón. Aunque le tome tiempo procure mover su pensamiento cuando así sea. Aprenda a ser negociador y no pretenda salirse con la suya aun equivocadamente.
  13. 13. Realmente, si se da cuenta de errores cometidos por usted, trabaje en ello e intente un cambio. De nada sirve solo identificarlos y no cambiar de dirección.
  14. 14. Sea analítico. No rompa en coraje o explosión antes de actuar y deténgase a pensar. Es muy válido decir que debe usted pensar.
  15. 15. Cuide lo que dice. La frase,”las palabras se las lleva el viento”, no siempre es cierta. A veces se quedan en los corazones de nuestros pequeños.
  16. 16. No permita verse envuelto en comentarios negativos de otros, ni los haga. Es mejor tener algo amable que decir de alguien.
  17. 17. Asuma diariamente pensar que la actitud la elige usted, no se la regala una experiencia. Es plena elección, aun tras la tormenta.

Estas conductas generan la secreción de serotonina al torrente sanguíneo, la cual genera reproducción celular, importante neurotransmisor encargado de bloquear la acción negativa de un enojo, y tiene una gran influencia en la digestión evitando así problemas gástricos severos.

La serotonina son neurotransmisores que se encuentran en varias regiones del sistema nervioso central y que tienen mucho que ver con el estado de animo. El aumento de serotonina en los circuitos nerviosos produce una sensación de bienestar y relajación.

Esa sensación la transmitimos, la vivimos y la contagiamos. Usted no puede decir que está en paz cuando transpira furia. No puede decir a otro que ame, cuando lo que hace es lo contrario. (*)


¿Cómo lo hago?

Existen instituciones que apoyan y ayudan a las personas para el correcto desenvolvimiento de las relaciones humanas, corrientes que ayudan la naturaleza humana, lecturas que usted puede buscar, y no precisamente de autoayuda. También recurra al guía espiritual de su confianza.

Existen instituciones Educativas que en su modalidad de Escuela para Padres, apoyan su labor formativa que requiere atención pues se trata de los suyos.

El mejor consejo es buscar un apoyo, trabajo en equipo y el deseo de crecer formando a los pequeños.

Si usted es maestro, existen seminarios dirigidos exclusivamente a profesorado que seguramente su institución apoyará mediante el departamento de Orientación Educativa o en la Dirección de su institución, que seguramente le pueden apoyar.
Lo clave es la apertura.


Conclusión.

Usted determina quien necesita hoy la atención en la formación de las actitudes. Muy probablemente si muestra interés auténtico por su persona, mostrará lo mismo por quienes forma. No se atreva a pensar que ya no hay retroceso. Todos tenemos una oportunidad para ser regenerados.

Dese esa oportunidad. Sea amable consigo mismo. Los demás se lo agradecerán y las repercusiones, oigame bien, serán históricas.

Recuerde que las actitudes se construyen. Piense lo que será saber que hablan las generaciones de usted como alguien que realmente les dejó huella.

Yo soy Verónica E Reyes de Cárdenas

Hasta la próxima

Psicología y Pedagogía
Enlace
Fuentes de Apoyo

•* http://www.enbuenasmanos.com/articulos/muestra.asp?art=1779
•* Gallego Badillo, Romulo. Competencias cognoscitivas. Un enfoque epistemológico, pedagógico y didáctico. Cooperativa Editorial Magisterio. 2da. ED Bogotá, 2008
•* Craig Grace. Desarrollo Psicológico. Prentice Hall, Pearson Educación México 2001.

viernes, 6 de noviembre de 2009

¿Y Si la Solución Fuera el Problema?

El niño era inteligente pero muy tímido. Luego, se sentía incómodo en el salón, negándose a participar. Su abstención mortificaba a su profesora, a quien le parecía inaceptable que todos sus alumnos menos uno siguieran sus indicaciones. Luego, presionaba al niño para que trabaje, asumiendo que de ese modo lo doblegaría, hecho que aumentaba más bien su incomodidad y lo reforzaba en su actitud. Como el niño seguía callado, la profesora insistía en la misma respuesta y aumentaba sus exigencias, hecho que lo endurecía más todavía, empeorando las cosas en una espiral sin fin. Esta es una típica situación en donde la solución asumida como la más obvia -reiterada por lo tanto hasta el infinito- representa el verdadero problema.

En educación suele ocurrir algo muy similar. Determinadas «soluciones» a sus viejos problemas se han vuelto casi obvias y representan un enorme lugar común, no importa si no funcionan ni cuál sea el diagnóstico. Las cuatro evaluaciones censales del rendimiento escolar, efectuadas por el propio Ministerio de Educación, han sido útiles para confirmar, por si quedaban dudas, lo mal que estamos en la educación básica, en particular la que recibe la población más pobre y los niños que debutan en la escuela. También han servido para revelar no sólo la poca eficacia de las soluciones hasta ahora emprendidas, sino la posibilidad de que, por el contrario, hayan pasado a convertirse ellas mismas en un problema mayor.

Si hacemos cuentas, hace 12 años que se viene distribuyendo textos y materiales gratuitos a las escuelas públicas. Suman 14 los años en que el Estado peruano viene capacitando maestros a través de programas nacionales, desde mediados de los noventa. Son 14 también los años transcurridos desde el inicio de las reformas curriculares en el país, con el pionero «Programa de articulación Inicial-Primaria». El ciclo de las evaluaciones nacionales del rendimiento escolar ha cumplido igualmente 12 años, revelando de manera terca y consistente que sólo uno de cada diez que concluyen segundo grado comprenden bien lo que leen. Es decir, a pesar de todo, la llanta del viejo automóvil se encuentra atascada en la misma zanja desde 1997.

Sin duda alguna, el currículo reformado, los nuevos textos y materiales entregados, las nuevas metodologías en las que ha sido capacitado, han buscado modificar las prácticas de los maestros para mejorar así los niveles de rendimiento. Pero todas estas medidas han representado para ellos exigencias caídas del cielo que los desestabilizan, pues rebasan sus capacidades, sus hábitos y sus antiguas certezas. Luego, han reforzado su inseguridad, llevándolos a refugiarse con más fuerza en sus antiguas prácticas. Algo que, ciertamente, ha seguido alejando a sus estudiantes de la posibilidad de aprender lo que el currículo ahora les demanda. No obstante, año a año la política educativa sigue apostando ciegamente por las mismas soluciones.

Si la política curricular, la de capacitación docente y la de materiales educativos, se autoevaluaran y aprendieran de sus propios errores, anticipando las necesidades de los maestros y ofreciéndoles oportunidades más serias para aprender a desempeñarse con las nuevas herramientas y a la altura de las nuevas demandas, estimularía su confianza. Entonces podría volverlos protagonistas y hasta promotores del cambio. Pero insiste en entregarles insumos e instrucciones. Como no funciona, con gran arrebato los culpa del fracaso… y reitera las mismas medidas.

La maestra del niño tímido puede acabar botándolo. Lo preferiría a admitir que es ella la que se equivoca y que hay otras maneras de hacer las cosas.

Por: Luis Guerrero Ortiz

Interesante Propuesta

La capacitación continua en estos tiempos es muy importante, si no nos preparamos y con esfuerzo no hacemos un postgrado, prácticamente en el mundo laboral no se tiene lugar.
Como siempre la principal dificultad es el tiempo, pareciera que cada vez disponemos de menos tiempo para realizar un master, diplomado o simplemente estar actualizado, existen muchas propuestas en la red entre ellas Todo MBADonde existe la posibilidad de buscar master, postgrados, licenciaturas, noticias sobre educación, etc. La interesante de esta Web es que hay capacitación continua Online, ahora que esta vigente:
E-learning, que es principalmente un medio electrónico para el aprendizaje a distancia o virtual, donde se puede interactuar con los profesores por medio de Internet. El usuario puede manejar los horarios, es un medio completamente autónomo. Constituye una propuesta de formación que contempla su implementación predominantemente mediante Internet, haciendo uso de los servicios y herramientas que esta tecnología provee. (Wikipedia)
Dentro de la modalidad a distancia, el 'e-learning es una de las opciones que actualmente se utiliza con mayor frecuencia para atender la necesidad de educación continua o permanente. La generación de programas de perfeccionamiento profesional no reglados está en crecimiento debido a que existe un reconocimiento de que los trabajadores se capaciten y se adapten a los nuevos requerimientos productivos. El e-learning, dadas sus características y el soporte tecnológico que lo respalda, se constituye en una alternativa para aquellos que combinan trabajo y actualización, ya que no es necesario acudir a una aula permanentemente.
Si la educación a distancia es, desde sus orígenes, una opción para atender la formación de personas adultas, el e-learning tiene la ventaja de que los usuarios eligen sus propios horarios, y puede entrar a la plataforma desde cualquier lugar donde puedan acceder a una computadora y tengan conexión a Internet. La educación virtual da la oportunidad de que el estudiante elija sus horarios de estudio convirtiéndose así en una muy buena opción para aquellas personas autónomas que trabajen y quieran estudiar en sus momentos libres; por otra parte es importante mencionar que el e-learning es una excelente herramienta que puede ayudar a los usuarios no solo a aprender conceptos nuevos sino también a afianzar conocimientos y habilidades, aumentado así la autonomía y la motivación de los estudiantes por diferentes temas.
Las ventajas que ofrece la formación online serían las siguientes:
  • * Inmersión práctica en un entorno Web 2.0
  • * Eliminación de barreras espaciales y temporales (desde su propia casa, en el trabajo, en un viaje a través de dispositivos móviles, etc.). Supone una gran ventaja para empresas distribuidas geográficamente
  • * Prácticas en entornos de simulación virtual, difíciles de conseguir en formación presencial, sin una gran inversión.
  • * Gestión real del conocimiento: intercambio de ideas, opiniones, prácticas, experiencias. Enriquecimiento colectivo del proceso de aprendizaje sin límites geográficos.
  • * Actualización constante de los contenidos (deducción lógica del punto anterior)
  • * Reducción de costes (en la mayoría de los casos, a nivel metodológico y, siempre, en el aspecto logístico)
  • * Permite una mayor conciliación de la vida familiar y laboral
Felicitaciones a los amigos de España, pues pueden disfrutar también de las modalidades presencial y semipresencial.

Todomba
es una excelente alternativa y ya no existe pretextos para no estudiar, pues ellos te brindan una cuidada selección de cursos que contribuyen a ampliar conocimientos y que permiten un mayor desarrollo profesional o académico. En esta época de alta competencia es necesario Estudiar y Capacitarse.

Hasta una próxima oportunidad.

El Concepto de Autonomía en el Curriculo

Creo que hay una confusión en la manera en que el sector educación ultiliza la palabra autonomía. La manera en que lo hace, descuidada desde mi punto de vista, refleja una visión coloquial y poco precisa del término, parecida a la que muchas mamás orgullosas de sus hijos de 1 o 2 años usan cuando quieren expresar que estos intentan ser independientes: "mi hijo es súper autónomo", es la expresión común de orgullo por los intentos de independencia de los niños.

Muchos psicólogos utilizan el térrmino en el mismo sentido, y también muchísimos educadores en su práctica diaria. Pero el mismo uso coloquial aparece en algunos documentos normativos. Por ejemplo, en la página 36 del nuevo curriculo (versión electrónica extraída de la página web del Ministerio de Educación), se plantea como un logro para educación inicial, lo siguiente:

Actúa con seguridad en sí mismo y ante los demás; participa en actividades de grupo de manera afectuosa, constructiva, responsable y solidaria; buscando solucionar situaciones relacionadas con sus intereses y necesidades de manera autónoma y solicitando ayuda.

Pienso que allí donde dice "de manera autónoma" quisieron decir de manera independiente, y aunque pueda pensarse que da lo mismo qué palabra se use la diferencia no es trivial. Independiente quiere decir que el niño hace las cosas solo, sin ayuda de los demás, es decir, que se basta a sí mismo para realizar una tarea. Autonomía, por el contrario, significa "participación en la generación de reglas", e indica que la persona no se rige por normas externas (por ejemplo, lo que otros le dicen que haga) sino por aquellas reglas que ha generado y/o interiorizado con pleno sentido, que acepta como legítimas porque las entiende y que acata porque tienen un valor plenamente reconocido por ella o él. No está demás recalcar que a los tres o cuatro años el niño puede, en algunas cosas, ser independiente, pero a esa edad nunca será autónomo en el sentido del desarrollo moral.

Valdría la pena revisar estos conceptos. Creo que afinar el lenguaje que usamos en educación no puede sino redundar en su beneficio.

Del Blog de Susana Frisancho
Desarrollo Humano, Constructivismo y Educación

¿Estándares de Aprendizaje en la Educación Básica?

Si tiene un hijo de 16 años, a punto de terminar el colegio, y tiene presente lo que le exige el currículo oficial, no se sorprendería de verlo convertido en un chico que «demuestra seguridad, dominio personal y confianza en la toma de decisiones», ni que haya aprendido a «anteponer el diálogo y la concertación» para «resolver situaciones cotidianas y de conflicto», actuando «con decisión y autonomía». Porque esta es, literalmente, una de las capacidades más importantes que demanda el currículo a los adolescentes. Luego, su hijo debería haber tenido buenas y suficientes oportunidades para aprenderla. Ahora bien, si no es el caso, no se enoje con él. No descarte la hipótesis de que, quizás, nunca se la enseñaron.

Hoy se sabe, gracias a la investigación, que buena parte de lo que no lograron aprender los estudiantes puede deberse a que se lo enseñaron mal o a que, en efecto, nunca le dieron oportunidad de aprenderlo. La explicación de este fenómeno suele apuntar a los conocidos problemas de la formación profesional docente, pero, a juzgar por las evidencias, parece haber otra causa, de la que no suele hablarse mucho: el currículo no se deja entender.

A fines del año pasado tuve la oportunidad de presentar a ochenta maestros líderes de diversas escuelas surandinas del Perú, la misma capacidad que he mencionado al inicio de este artículo: «Demuestra seguridad, dominio personal y confianza en la toma de decisiones para resolver situaciones cotidianas y de conflicto, anteponiendo el diálogo y la concertación actuando con decisión y autonomía sobre su futuro y de los demás». Tras una hora de encendidas deliberaciones, no lograron ponerse de acuerdo en qué era exactamente lo que significaba esa frase. Es decir, se le atribuía sentidos distintos, cuyas implicancias pedagógicas llegaban a ser incluso diametralmente opuestas. Y no hubo acuerdo.

Es necesario recordar que durante los años 90 el país abandonó el viejo currículo organizado en asignaturas y centrados en la enseñanza de contenidos teóricos. En su lugar, se elaboraron currículos organizados en áreas y se reorientaron hacia el logro de capacidades de actuación reflexiva y eficaz sobre la realidad. En verdad, toda América Latina hizo ese importante y necesario viraje. Pero las sucesivas reformas curriculares produjeron currículos híbridos –reveladores del carácter parcial de los acuerdos logrados entre sus formuladores- y redactados en un lenguaje muchas veces abstracto y complejo. De este modo, a las dificultades comprensibles del cambio de orientación, se le sumaron las dificultades de formulación, lo que llevó a muchos maestros a protegerse de la confusión atrincherándose en sus antiguos currículos y simulando la aplicación de los nuevos.

Hay quienes piensan que este ruido, cuyos ecos siguen resonando fuerte en la cabeza del profesor, se despeja construyendo «estándares de aprendizaje», es decir, formulaciones tan claras y concretas de lo que pide el currículo que cualquier maestro podría leerlas y entender necesariamente lo mismo. En verdad, ayudarían mucho y facilitarían enormemente tanto su enseñanza como su evaluación. Más aún si se construyen concertadamente, pues sin consenso vamos a repetir la historia; si toman en cuenta la diversidad sociocultural del país; y si abarcan no sólo lectura y matemática, sino también ciencias, ciudadanía y desarrollo personal, como lo plantea el Proyecto Educativo Nacional.

No obstante, los nuevos aprendizajes demandados por el currículo son cualitativamente distintos a los que se pedían antes a la educación escolar, lo que supone una virtual ruptura del consenso tácito que existía entre la sociedad y los maestros. Se trata de un cambio de rumbo –y en buena medida un cambio cultural- que amerita un nuevo contrato social, algo que los estándares por sí solos no van a resolver. Contrato que supone construir otro consenso sobre el sentido de las nuevas demandas, no una nueva imposición; y en el que conste en letra grande la parte que le toca cumplir al Estado y a los responsables de la gestión, pues el barco no cambiará de rumbo si dejamos remando solos a los maestros.

Ayudaría mucho a ese propósito empezar a construir en paralelo los llamados «estándares de oportunidad», es decir, la medida exacta de las condiciones objetivas de aprendizaje a que todos los estudiantes tienen derecho, ineludibles en un país con tan graves desigualdades sociales. De este modo, decisores, planificadores y administradores sabrán qué es lo que les toca construir y garantizar, sobre todo en las escuelas que atienden a los más pobres, para que el logro efectivo de los aprendizajes exigidos por el currículo no siga siendo, como las estadísticas lo muestran hasta el cansancio, privilegio tenaz de una minoría.

Por: Luis Guerrero Ortiz

Vista de Jaén - Perú