
No obstante, como decía Borges, lo más interesante de la realidad son las hipótesis. En este caso, recuerdo la pregunta y la hipótesis que alguna vez planteara Martin Carnoy en su discurso sobre "Las TIC en la enseñanza: posibilidades y retos":
Pregunta: “Con toda esta tecnología informática de la que disponen los sistemas escolares y las universidades, ¿no tendríamos que observar algunos cambios sustanciales en el modo de gestionar la educación, de organizar el trabajo dentro del mismo sector educativo, y en la manera como estudian los propios jóvenes?”
Hipótesis: “Las escuelas y los distritos escolares casi no utilizan las TIC para gestionar la calidad de sus resultados, para aumentar la productividad de los profesores, ni para reducir los costes mediante el análisis de gastos”.
Pero ya existen estudios que están dando algunos indicios sobre esta pregunta. Por ejemplo, en “The use of ICT to support innovation and lifelong learning for all - A report on progress” preparado por la Unión Europea en 2008, se constata que “el impacto de las TIC en la educación y la formación todavía no ha sido tan grande como se esperaba a pesar del apoyo político y social que ha tenido”. Por otro lado, en otro estudio “Strategies to promote the development of e-competences in the next generation of professionals: European and International trends” de 2009 se afirma que “diez años de esfuerzo constante para mejorar los logros educativos mediante la inversión de enormes cantidades de dinero en TIC, investigaciones actuales evidencian que el acceso y el uso de las TIC no son garantías para una mejora en el rendimiento de los estudiantes”.
El desarrollo tecnológico sigue su progreso, ver la timeline, pero hace falta una serie de estrategias no tecnológicas para que la tecnología sea más provechosa al aprendizaje. Desde mi modo de ver, esto se fundaría en apostar por la novedad pedagógica del uso de la tecnología.
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